viernes, 22 de marzo de 2013

Lescano y Guilmain.



Hermosa masculinidad, especial para las señoras que me siguen.


A veces con las imágenes, siempre tomadas de Internet, soy atrevido ¡Mis disculpas a quien le puedan molestar! (Si alguna de las imágenes infringe o vulnera la privacidad o los derechos de autor, ruego que os pongáis en contacto conmigo para retirarla inmediatamente). Lo que trato es de llamar la atención hacia el blog, por cualquier medio, bajo cualquier circunstancia. Imito a Dalí, que los escaparates de una joyería de las más importantes de Nueva York, los llenó de jamones, y alguna joya. Una manera de solicitaros vuestra parada, de procurar vuestra atención, y que con recurso tan discordante aprovechéis a ver los apellidos. Mi trabajo me cuesta hacerlos. Alguien, sin idea, señala que tendría que poner en un blog de apellidos, el blasón de la familia. Y reitero que es eso, de la familia, no del apellido, pues este no tiene escudo, PERO SI ORIGEN. 


Cuéntalo a tus amigos para que sepan donde pueden encontrar el origen de su apellido. Y aunque creas (o crea) que el que tiene/s solo es el s/tuyo y el de s/tu familia, solicítalo de igual manera en cualquiera de los “comentarios” de este blog. ¡Una aclaración! Los datos aquí expuestos, fidedignos, son una parte de las referencias que tengo y que, entre otras cosas, no les puedo facilitar donde se han obtenido, por formar parte del patrimonio de la librería EyP; siendo ellos los “sabedores” del valor de dicha información y a quienes, o donde,  se puede consultar sobre la misma. Otro dato importante se refiere a que la prodigalidad de apellidos no nos permite entrar en genealogías individuales. Quiere esto decir que “nunca”, “nunca” vamos a acometer el estudio profundo de la familia de un apellido (abuelos, bisabuelos, etc.), para ello hay otros expertos genealogistas. En la librería EyP si se harán precisos árboles genealógicos, escrupulosos escudos, perfectos dosieres  familiares (en imitación de papel pergamino), pero siempre con sus propios datos, o la información proporcionada por nosotros a partir de sus observaciones. Así y todo, me enorgullezco de saber “algo” de 302.100 apellidos hispanos y de decir aquí una pequeña parte, incluyendo aquellos apellidos considerados “raros” o de difícil localización.

Quiero que quede claro que yo trato de poner lo más estricto sobre el origen del apellido, cualquier apellido, y EyP son los expertos en estudiar el verdadero origen y significado del mismo. En un breve informe de un folio, bellamente ilustrado, describen su origen, y los lugares donde se encontró, personajes ilustres y quienes lo llevaron a lo largo de los tiempos, bien sean nobles o no, pues opinan que no todos cuantos lo utilizan pertenecen a la nobleza. En ese pequeño dossier se incluye un blasón utilizado por alguno de los miembros de ese apellido, aunque, insistimos, el escudo pertenece a una familia concreta y sus descendientes directos. Además, si en lo que estás interesado, es en una exposición más completa, ellos te la darán impresa sobre papel pergamino. Y lo mismo te facilitan un árbol genealógico o tu propio blasón, que también lo pueden crear, aunque posteriormente haya que pasarlo por el notario, al no existir Rey de Armas, para que de Fe del mismo, y nadie te lo pueda copiar. Insisto, son ellos y no yo. Lo que a mi si me atañe es que os haya podido AYUDAR y AGRADAR.



Lescano
Afirmación generalizada señala que es una errata moderna del apellido Lezcano (antiguamente se escribía de la forma que aquí se contempla), siendo lo mismo que sucede con Lazcano, también convertido en Lascano, pero se debe tener en cuenta que existen el apellido Lesca, Lescán y Lescaño, y aunque mínimamente se conserva en España el apellido Lescano.

Pero sin profundizar en el tema, no se puede desdeñar el "seseo", habitual en Andalucía y en algunos países iberoamericanos, a los que acudieron en tiempos primitivos un 60% de sevillanos, especialmente seseantes.
Trio Lescano, compuesto por las hermanas Judith, Catherine y
Sandra Leschan, de nacionalidad holandesa, quienes triunfaron como
las Lescano en la Italia fascista.

Jaime de Querejeta en su "Diccionario onomástico y heráldico vasco"  nos habla de este cambio, aunque dice que procede de Lazcano, que significaría, siguiendo a López-Mendizábal, campo de gramas, que procede de "aski", "azki", grama, y el sufijo locativo -ano, sitio de, a los que se añade una L protética.

Creyendo firmemente que el apellido proviene de Lezcano debemos juzgar, al igual que el genealogista Francisco Piferrer que son una noble familia natural de un ilustre solar de Santander, aunque el autor no aporta ningún otro lugar sobre su ubicación en tierras cántabras.

Otros han tenido su residencia en Cartagena (Murcia), donde fueron hidalgos, encontrándose información sobre su hidalguía en el archivo de esta ciudad.

Miembros de este apellido han tenido casa en Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Méjico, Perú y Venezuela.

Además pasaron a Estados Unidos con localización en Puerto Rico, Nuevo Méjico, Florida y California. Y también emigraron a Filipinas.




Guilmain
Terrible dilema para decir en este breve estudio el verdadero origen del apellido; que entendemos que no es español, al margen de que no contamos con la ayuda de los más expertos genealogistas.

Por un lado puede ser alemán, puesto que la ficha más antigua de que disponemos del mismo es de Hamburgo en el año 1688, y en ese país también se encontrarían más tarde en Bayern (Baviera).

Pero en 1709 Namur, capital de la región belga de Valonia, era otro de sus lugares de vida, donde han proliferado a través de estos siglos, de donde pasaron a Liega
Ofelia Guilmain, actriz de teatro, cine y televisión,
nacida en Madrid en 1921, que triunfaría en Méjico.

En 1710, una rama de este sobrenombre tenía su residencia en Westminster (Inglaterra).

En Francia vimos su estancia en Châtellerault, “la ciudad de la buena acogida”, y en Meuse, por las mismas fechas.

Con estos antecedentes no es de extrañar que uno de sus lugares de emigración sea el Canadá francés, aunque eso no quita que también hayan marchado a diferentes lugares de Estados Unidos, aunque no a la zona, digamos, que española.

Tampoco tenemos claro por donde y cuando pasaron a España. En el primer tercio del siglo XIX en San Sadurni de Noya se asentaron quienes escribieron su apellido como Guelemany, Guilamany y Gilamany y posteriormente en Villanueva y Geltrú se decían Gelimany, suponiendo que esta es la forma de españolizar su apellido.




Que el último apague.

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