jueves, 25 de julio de 2013

Paradela y Cid.


No hace falta decir más ¿verdad?


Ya son 557 apellidos en el blog.

Creo que la seriedad con que abordo el contenido estrella de este blog, el origen de los apellidos, no implica que no pueda añadir imágenes agradables, entretenidas, divertidas a veces. Y eso hago, para que usted aborde el tema del origen de su apellido con distensión. ¡Que así sea! Ah, en “Libros de Heráldica y Genealogía” (en los enlaces de esta página) puede solicitar la historia completa del apellido (en esa página ver y pinchar Investigación Genealógica en la columna de la izquierda). Se lo entregan de forma similar a la aquí expuesta, o como ustedes prefieran.
Utilizo imágenes que aparecen en Internet. Suplico disculpas a sus propietarios (Si alguna de las imágenes infringe o vulnera la privacidad o los derechos de autor, ruego que os pongáis en contacto conmigo para retirarla inmediatamente).
  

Cuéntalo a tus amigos para que sepan donde pueden encontrar el origen de su apellido. Y aunque creas (o crea) que el que tiene/s solo es el s/tuyo y el de s/tu familia, solicítalo de igual manera en cualquiera de los “comentarios” de este blog. ¡Una aclaración! Los datos aquí expuestos, fidedignos, son una parte de las referencias que tengo y que, entre otras cosas, no les puedo facilitar donde se han obtenido, por formar parte del patrimonio de la librería EyP; siendo ellos los “sabedores” del valor de dicha información y a quienes, o donde,  se puede consultar sobre la misma. Otro dato importante se refiere a que la prodigalidad de apellidos no nos permite entrar en genealogías individuales. Quiere esto decir que “nunca”, “nunca” vamos a acometer el estudio profundo de la familia de un apellido (abuelos, bisabuelos, etc.), para ello hay otros expertos genealogistas colaboradores de la librería. En la librería EyP si se harán precisos árboles genealógicos, escrupulosos escudos, perfectos dosieres  familiares (en imitación de papel pergamino), pero siempre con sus propios datos, o la información proporcionada por nosotros o nuestros colaboradores a partir de sus observaciones. Así y todo, me enorgullezco de saber “algo” de 304.870 apellidos (incluidos los extranjeros que se encuentran actualmente viviendo en España, y de los que hay mas de 5 individuos, o de aquellos militares que a lo largo del tiempo han sido oficiales españoles y extranjeros de nuestro Ejército) y de decir aquí una pequeña parte, incluyendo aquellos apellidos considerados de difícil localización.




Paradela
David Paradela López, traductor.
Grace de Jesús Álvarez, en “Topónimos de apellidos hispánicos” opina que el origen de este apellido geográfico fue un lugar donde se detenían los coches o cualquier medio de comunicación, que con el tiempo surgió como un caserío.

Y es que como topónimo se encuentran como nombre de 69 localidades repartidas, principalmente, en Galicia, aunque tenga una mínima representación en León.

La "paradella" es una red de malla pequeña y de un solo paño, mientras el "paradelo" es una red de malla grande y sencilla. De ello deducimos que al margen de su procedencia geográfica el apellido que nos ocupa pudo tomarse de una forma dialectal de cualquiera de las dos formas.

En el Archivo Municipal de La Coruña se guarda información genealógica, fechada en 1739, promovida por un Paradela, vecino del lugar.

En el siglo XVIII, están asentados en Yélamos de Arriba, en el partido judicial de Brihuega, y provincia de Guadalajara.



Cid
Un caballero noble de la edad media. El cid, el señor.
Nuestra primera observación debe ser que no todos cuantos se apellidas Cid pertenecen a una misma familia.

Es justo señalar que este título, que tomado del árabe significaba "señor", no era privativo de la nobleza ni siempre era otorgado por los árabes, como la leyenda dice en el caso de Rodrigo Díaz de Vivar, sino que en la Edad Media unas veces los cristianos adoptaban títulos musulmanes (recuérdese a Alfonso VI, cuando se firmaba "Alfonso Ben Sancho", o a la familia de los Beni Gómez, de la misma época) y otras, eran los musulmanes los que se adosaban títulos cristianos (Don Mohamed, Rey de Granada), dependiendo casi siempre de una moda impuesta por la hegemonía.

No parece que existan familias descendientes directas de aquel célebre caballero, ya que el único hijo varón del Cid Campeador murió joven y sin descendencia.



Muchas flores para ustedes, vosotros.

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